Continúa el Proceso de Autoevaluación en la Universidad

La Secretaría Académica, está concluyendo el segundo proceso de autoevaluación institucional, que involucra a todas las facultades y sedes de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco. Las distintas áreas han participado de la búsqueda de información, análisis y elaboración de los informes correspondientes.

Los textos son aprobados en primera instancia por el Consejo Directivo de cada una de las Facultades para luego ser elevados al Consejo Superior, que es el encargado de analizar las propuestas de cambio elaboradas por los miembros evaluadores.

“La idea es que el proceso de autoevaluación con las sugerencias de cambio forme parte de la base para el desarrollo del plan estratégico institucional”, explicó el lic. Fernando Becerra Artieda integrante del Programa de Evaluación Institucional Permanente (PEIP).

Agregó que en estos momentos “estamos finalizando el tercer informe de la función docencia y nos encontramos analizando el trabajo realizado con gobierno y gestión”

En este proceso se evalúan las cuatro funciones básicas de la Universidad que son: docencia en los niveles de pregrado, grado y posgrado; investigación y desarrollo tecnológico; la tercer función extensión y por último gobierno y gestión.

Los informes son realizados por una comisión de cada Facultad elegida por el Consejo Directivo de la misma. Esa comisión realiza la búsqueda de información y redacta un informe que es elevado al directivo de la facultad. Cada Facultad designó un representante para la comisión central de Autoevaluación que son los encargados de delinear las políticas de autoevaluación y que van a ser los encargados de sintetizar toda la información para elevar al Consejo Superior.

En este sentido, el Mg. Raúl Muriete también integrante del PEIP, resaltó “el carácter democrático de la autoevaluación donde participan los distintos actores de la institución, es un trabajo de construcción conjunta entre los miembros de la Universidad, esto implica juntar información elaborar informes que luego van a ser puestos a disposición de las Facultades.”

En este caso puntual de la actividad de autoevaluación dijo que “tiene la característica de ser abierta, representativa y plural, esto nos distingue de la mirada de los expertos que sin compromiso institucional (por no ser actores vinculados a la Universidad) basan su ponderación en criterios estandarizados. En tal sentido, la Universidad no está buscando adecuarse a estandarizaciones que no tengan que ver con sus propósitos democráticos y de excelencia académica, sino que intenta construir indicadores y criterios que promuevan un cambio positivo organizacional y académico responsable.

La propuesta del PEIP es que sean los propios actores de sus prácticas quienes se evalúen. “No estamos pensando en estándares, en indicadores, ni en diagnósticos elaborados desde afuera de la institución sino que proponemos un proceso de evaluación madurativo y crítico”.

“En este tiempo, la universidad está construyendo un aprendizaje y creo que el aprendizaje de la evaluación es una de las tareas que va a quedar como una práctica instalada y que es valioso recuperar”.

Becerra también señaló otro aspecto positivo del proceso de autoevaluación y es que no se ha esperado la finalización para avanzar en algunos cambios que “han comenzado en el mismo proceso; como por ejemplo la ejecución de modificaciones en varias facultades, y dependencias del rectorado, donde al mirar algunas conclusiones parciales han percibido que seria conveniente hacer modificaciones ya en este momento”.

periodista
prensa@unpata.edu.ar
Daniel Pichl y Norma Escalante
Prensa
Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco

 

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